La garantía legal pasa a 3 años y reparar tu producto será más fácil
· Equipo Consumidor Claro
El Gobierno amplía la garantía obligatoria de 2 a 3 años, sube a 10 años la disponibilidad de piezas y da 5 años para reclamar. Esto es lo que cambia para ti.
Si has tirado un electrodoméstico porque se rompió justo después de que se acabara la garantía, lo que viene te interesa.
El Gobierno ha ampliado los plazos obligatorios de garantía y reparabilidad, y el cambio toca de lleno la forma en que compras, usas y reclamas casi cualquier bien.
La idea de fondo es sencilla: que las cosas duren más y que repararlas deje de ser una odisea. Frenar la obsolescencia sale más barato para tu bolsillo y para el planeta.
Tres plazos que ahora juegan a tu favor
El primero, el más visible: la garantía legal de los bienes sube de 2 a 3 años. Durante todo ese tiempo, si el producto falla por un defecto que ya traía, el vendedor responde.
El segundo afecta a las piezas. Los fabricantes pasan a estar obligados a disponer de repuestos durante 10 años, el doble de los 5 anteriores.
Esto es clave para el derecho a reparar: de poco sirve querer arreglar una lavadora si la pieza ya no se fabrica.
El tercero te da margen para actuar. El plazo de prescripción para reclamar cuando el producto no es conforme pasa de 3 a 5 años. Tienes más tiempo para mover ficha si detectas el problema tarde.
Y por primera vez, lo que pagas con tus datos
Hay una novedad que rompe con la idea de que solo tienes derechos cuando pagas dinero.
La nueva regulación incluye los contenidos y servicios digitales que no cuestan euros pero se obtienen a cambio de tus datos personales: esa app aparentemente gratis, esa plataforma que te pide registrarte.
Ahora tienen derechos equivalentes. Si el servicio no funciona como debería, puedes reclamar igual que lo harías con un producto que has pagado en caja.
Qué hacer si un producto te falla
Guarda siempre el ticket o la factura: marca el inicio de la garantía y es tu prueba ante el vendedor. Cuando algo falle dentro del plazo, el primer paso es dirigirte a quien te lo vendió, no al fabricante; la ley pone la responsabilidad en el vendedor.
Si el establecimiento se desentiende, no te quedes ahí. Puedes reclamar al vendedor con la hoja de reclamaciones, un trámite formal que obliga a la empresa a responder y deja constancia escrita de tu queja.
Apunta la fecha de compra de tus aparatos importantes y revisa, antes de tirar nada, si todavía estás dentro de los nuevos plazos.
Muchas reclamaciones se pierden simplemente porque el consumidor cree que ya no está a tiempo, y ahora ese margen es bastante más amplio.